La cultura del fax
Es anacrónico y exige un gasto extra considerable. El fax ha pasado de utilizarse decenas de veces al día, a hacerlo sólo para estos casos, quizás una o dos veces a la semana en un departamento concreto. En la época del DNI electrónico, con tasas de penetración de Internet superiores al 50% de la población y prácticamente del 100% de los asalariados, no tiene ningún sentido seguir utilizando el fax. Y evidentemente el problema es cultural, no técnico. Sorprende que algo, el fax, que se popularizó tan sólo unos diez – quince años antes que Internet, haya conseguido sobrevivir a la red. Y por lo que parece, no hay visos rapidos de su sustitución definitiva, porque el fax no es más que la cultura del papel en su versión seudoelectrónica. Y al menos en las Administraciones Públicas, el papel tiene todavía un recorrido muy largo. El expediente electrónico no será posible hasta que se jubile al menos la generación actual de gestores de las Administraciones Públicas. Y si estimamos, en el caso de la AGE, una edad media de los directivos de unos 50 años, con jubilaciones muy próximas a los 70 años, creo que a pesar de que se producirá un relevo generacional en determinados puestos, nos quedan muchos, muchos, muchos años de enviar faxes donde un simple correo electrónico podría ayudarnos a economizar tiempo, trabajo y dinero.



















Pues tienes toda la razón, también es cierto que se creía que las nuevas tecnologías supondrían un ahorro de papel (la oficina sin papeles y todo aquello) y luego se ha visto que la cantidad del mismo utilizado no ha disminuido, más bien lo contrario.
Respecto al correo electrónico la mayoría de la gente no estamos acostumbrados a cifrar y firmar los correos, lo que ayudaría a tener más confianza en este medio.