Historia (personal) de la informática (II)
A finales de 1987 me compré mi primer ordenador personal, un Inves XT que me costó 170.000 pesetas, con impresora matricial, disquetera, 20 Megas de disco duro y 256 Kilobytes de memoria. Con sistema operativo MS.DOS 3.3.
En 1988 aprobé una plaza de laboral para trabajar en el departamento de informática del Instituto Nacional de Empleo. El examen fue sobre Open Acces II, dBase III y Ms Dos 3.3 y conseguí uno de los puestos ofertados. En realidad entramos en diversos puestos 35 personas en el departamento. Fue mi primer contacto con la Administración Pública. La informática del INEM en aquel año ya era una de más más avanzadas de la Administración. Basada en mainframes Unisys, utilizando como base de datos Adabas y como lenguaje de programación Natural.
El departamento de microinformática se encargaba de los ordenadores personales y de la microinformática. El INEM ya contaba con una gran red de comunicaciones, basada en X.25, que conectaba los servicios centrales con los centenares de oficinas en toda España. Como lenguaje de programación microinformática se utilizaba Clipper, un compilador de dBase III. El ambiente de los compañeros era entusiasta, gente joven recién licenciada y en general el departamento funcionaba muy bien. Habiá numeroso cursos de formación y muchos medios para todo.
Aquellos años era obligatorio comprar todos los meses revistas como PC World, biblia de todo lo que estaba pasando, y otras semanales, más orientadas a lo profesional como Pc Semanal. Las revistas proliferaban y tanto las mensuales como las semanales eran devoradas por personas interesadas por la informática.
El año 1989 también fue el de la aparición de Windows, sin pena ni gloria, con la versión 1.o y el la aparición de Ibertex como marca en España, un nuevo intento de potenciar el videotex, que ya habían intentado años antes el Banco de Santader con el Banco en Casa o el Corte Inglés.
También fue el año donde algunas BBS, los ordenadores que permitían conexiones vía modem de otros usuarios, comenzaron a hacerse más conocidos. La red Fidonet explotaba y en España algunas BBS comenzaban a hacerse conocidas como Galletas.
Terminada la carrera, el curso 1989 - 1990 conseguí una beca de la Fundación Germán Sánchez Ruperez para ir a estudiar un Master de Comunicación y Diseños de Sistemas en París, y gracias a la licencia por estudios el INEM me permitió irme al curso sin perder el trabajo. En París tuve excelentes profesores y tuve mi primer contacto con temas como los grandes sistemas IBM, el minitel francés, la RDSI, el correo electrónico Internet, etc. De abril a julio la segunda parte del curso se desarrrollaba en Madrid, con profesores de Fundesco, la antigua Fundación Telefónica. Pude escuchar tanto en París como en Madrid a excelentes profesionales y conocer de primera mano el futuro que nos pronosticaban de las telecomunicaciones, que ya era técnicamente posible, como por ejemplo la red inteligente que permitía enviar mensajes de texto (los futuros SMSs). El futuro parecía ser el videotex, al menos al inmediato, los CD.ROMs y la inteligencia artificial.
De vuelta a Madrid, gracias al master, comencé a trabajar directamente en el area de explotación de grandes sistemas del INEM. Era el año 1990 y el instituto acababa de comprar el ordenador más grande de Europa, un IBM de la serie 9000 y estaban empezando a descentralizarse aplicaciones en las oficinas de empleo. Esto se hizo tras la adjudicación de un concurso público de 2.500 millones de pesetas para dotar de miniordenadores a las oficinas. Todavía los edificios no estaban cableados y no existían redes locales en servicios centrales o en las oficinas de empleo. La microinformática no estaba conectada entre sí y los ordenadores mainframes utilizaban MVS y VTAM para conectarse. La informática estaba todavía muy alejada del usuario. Aunque ya comenzaban a existir usuarios avanzados que con Lotus 1.2.3 o con dBase comenzaban a realizar aplicaciones.
A la vuelta de París también comencé a colaborar en más revistas profesionales de informática y empecé a escribir regularmente en PC World. Ya había escrito en otras menos conocidas como Amstrad Profesional o PC Semanal. Los ordenadores personales seguían siendo algo manejable y era posible controlar todo sobre ellos. La velocidad de los microprocesadores se seguía disparando y el 486 era e microprocesador más potente de la época.
Y entonces, en el año 1991 comenzó a empezar a despegar con mayor fuerza las telecomunicaciones. Los modem comenzaron a ser más rapidos, los 2400 baudios permitían ya una velocidad razonable, siempre hablando de texto. Ibertex comenzó a tener cierta popularidad y se estimaba en unos 200.000 los usuarios del mismo. Telefónica realizó una gran apuesta por el Ibertex, por ejemplo, patrocinando un concierto de los Rolling Stones. Se popularizó el videotx erótico, y determinadas direcciones como HotDog llegaron a tener cierta popularidad.
El año 1992 fue el del despegue de las redes internacionales tipo Compuserve o BIX, la red de la revista norteamericana Byte. Compuserve, al principio podría costar 40 dólares la hora, pero rápidamente fue bajando de precio. Compuserve ofrecía a todos los usuarios, direcciones propias (por ejemplo la mía 70630.270), pero también direcciones Internet (70630.270@compuserve.com), y acceso a una información propia valiosísima, foros y diversos servicios. Por ejemplo, Sabre. Ya en 1992 era posible reservarse una habitación en un hotel por medios electrónicos y no tener que ir a una agencia de viajes. De hecho Sabre te ofrecía excelentes ofertas y recuerdo reservar hoteles en Nueva York, por ejemplo, via el servicio, por tan sólo 90 dólares. Compuserve fue una auténtica revolución para los interesados en la informática.
Todo lo que después ha sido Internet ya se adivinaba en Compuserve, lo único que multiplicando el número de usuarios por millones. Recuerdo en el año 1992 tener una conversación vía chat con una persona en Hawai desde el ordenador del trabajo, para asombro de mis compañeros. Junto con otro amigo publiqué un libro sobre Ibertex, con éxito escaso en la editorial Paraninfo. Parecía que el futuro pasaba inevitablemente por la telemática. Los modem seguían bajando de precio y subiendo de velocidad, los 9600 baudios comenzaban a ser el estándar.
Ya en el año 1993 el INEM decidió acometer la puesta en marcha de una red local que conectara todos los ordenadores personales. Fue el año de las redes locales, de repente todos los centros de la Administración decidieron hacer lo mismo. Hay que tener en cuenta que sin este paso previo, de conectar mediante las redes locales los ordenadores de los centros de trabajo, la revolución Internet no habría tenido lugar.
En 1988 aprobé una plaza de laboral para trabajar en el departamento de informática del Instituto Nacional de Empleo. El examen fue sobre Open Acces II, dBase III y Ms Dos 3.3 y conseguí uno de los puestos ofertados. En realidad entramos en diversos puestos 35 personas en el departamento. Fue mi primer contacto con la Administración Pública. La informática del INEM en aquel año ya era una de más más avanzadas de la Administración. Basada en mainframes Unisys, utilizando como base de datos Adabas y como lenguaje de programación Natural.
El departamento de microinformática se encargaba de los ordenadores personales y de la microinformática. El INEM ya contaba con una gran red de comunicaciones, basada en X.25, que conectaba los servicios centrales con los centenares de oficinas en toda España. Como lenguaje de programación microinformática se utilizaba Clipper, un compilador de dBase III. El ambiente de los compañeros era entusiasta, gente joven recién licenciada y en general el departamento funcionaba muy bien. Habiá numeroso cursos de formación y muchos medios para todo.
Aquellos años era obligatorio comprar todos los meses revistas como PC World, biblia de todo lo que estaba pasando, y otras semanales, más orientadas a lo profesional como Pc Semanal. Las revistas proliferaban y tanto las mensuales como las semanales eran devoradas por personas interesadas por la informática.
El año 1989 también fue el de la aparición de Windows, sin pena ni gloria, con la versión 1.o y el la aparición de Ibertex como marca en España, un nuevo intento de potenciar el videotex, que ya habían intentado años antes el Banco de Santader con el Banco en Casa o el Corte Inglés.
También fue el año donde algunas BBS, los ordenadores que permitían conexiones vía modem de otros usuarios, comenzaron a hacerse más conocidos. La red Fidonet explotaba y en España algunas BBS comenzaban a hacerse conocidas como Galletas.
Terminada la carrera, el curso 1989 - 1990 conseguí una beca de la Fundación Germán Sánchez Ruperez para ir a estudiar un Master de Comunicación y Diseños de Sistemas en París, y gracias a la licencia por estudios el INEM me permitió irme al curso sin perder el trabajo. En París tuve excelentes profesores y tuve mi primer contacto con temas como los grandes sistemas IBM, el minitel francés, la RDSI, el correo electrónico Internet, etc. De abril a julio la segunda parte del curso se desarrrollaba en Madrid, con profesores de Fundesco, la antigua Fundación Telefónica. Pude escuchar tanto en París como en Madrid a excelentes profesionales y conocer de primera mano el futuro que nos pronosticaban de las telecomunicaciones, que ya era técnicamente posible, como por ejemplo la red inteligente que permitía enviar mensajes de texto (los futuros SMSs). El futuro parecía ser el videotex, al menos al inmediato, los CD.ROMs y la inteligencia artificial.
De vuelta a Madrid, gracias al master, comencé a trabajar directamente en el area de explotación de grandes sistemas del INEM. Era el año 1990 y el instituto acababa de comprar el ordenador más grande de Europa, un IBM de la serie 9000 y estaban empezando a descentralizarse aplicaciones en las oficinas de empleo. Esto se hizo tras la adjudicación de un concurso público de 2.500 millones de pesetas para dotar de miniordenadores a las oficinas. Todavía los edificios no estaban cableados y no existían redes locales en servicios centrales o en las oficinas de empleo. La microinformática no estaba conectada entre sí y los ordenadores mainframes utilizaban MVS y VTAM para conectarse. La informática estaba todavía muy alejada del usuario. Aunque ya comenzaban a existir usuarios avanzados que con Lotus 1.2.3 o con dBase comenzaban a realizar aplicaciones.
A la vuelta de París también comencé a colaborar en más revistas profesionales de informática y empecé a escribir regularmente en PC World. Ya había escrito en otras menos conocidas como Amstrad Profesional o PC Semanal. Los ordenadores personales seguían siendo algo manejable y era posible controlar todo sobre ellos. La velocidad de los microprocesadores se seguía disparando y el 486 era e microprocesador más potente de la época.
Y entonces, en el año 1991 comenzó a empezar a despegar con mayor fuerza las telecomunicaciones. Los modem comenzaron a ser más rapidos, los 2400 baudios permitían ya una velocidad razonable, siempre hablando de texto. Ibertex comenzó a tener cierta popularidad y se estimaba en unos 200.000 los usuarios del mismo. Telefónica realizó una gran apuesta por el Ibertex, por ejemplo, patrocinando un concierto de los Rolling Stones. Se popularizó el videotx erótico, y determinadas direcciones como HotDog llegaron a tener cierta popularidad.
El año 1992 fue el del despegue de las redes internacionales tipo Compuserve o BIX, la red de la revista norteamericana Byte. Compuserve, al principio podría costar 40 dólares la hora, pero rápidamente fue bajando de precio. Compuserve ofrecía a todos los usuarios, direcciones propias (por ejemplo la mía 70630.270), pero también direcciones Internet (70630.270@compuserve.com), y acceso a una información propia valiosísima, foros y diversos servicios. Por ejemplo, Sabre. Ya en 1992 era posible reservarse una habitación en un hotel por medios electrónicos y no tener que ir a una agencia de viajes. De hecho Sabre te ofrecía excelentes ofertas y recuerdo reservar hoteles en Nueva York, por ejemplo, via el servicio, por tan sólo 90 dólares. Compuserve fue una auténtica revolución para los interesados en la informática.
Todo lo que después ha sido Internet ya se adivinaba en Compuserve, lo único que multiplicando el número de usuarios por millones. Recuerdo en el año 1992 tener una conversación vía chat con una persona en Hawai desde el ordenador del trabajo, para asombro de mis compañeros. Junto con otro amigo publiqué un libro sobre Ibertex, con éxito escaso en la editorial Paraninfo. Parecía que el futuro pasaba inevitablemente por la telemática. Los modem seguían bajando de precio y subiendo de velocidad, los 9600 baudios comenzaban a ser el estándar.
Ya en el año 1993 el INEM decidió acometer la puesta en marcha de una red local que conectara todos los ordenadores personales. Fue el año de las redes locales, de repente todos los centros de la Administración decidieron hacer lo mismo. Hay que tener en cuenta que sin este paso previo, de conectar mediante las redes locales los ordenadores de los centros de trabajo, la revolución Internet no habría tenido lugar.


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