martes, noviembre 27, 2007

Propuestas para mejorar la Administración

Dentro de la semana del Tecnimap creo que merece la pena intentar debatir algunas ideas para que las Administraciones Públicas pudieran dar un mejor servicio al ciudadano. Algunas de ellas ya se han expuesto y debatido, y seguramente no hay a estas alturas ninguna original, pero me gustaría explayarme, en el limitado espacio del blog, en algunas que podrían ser factibles y que ahorrarían miles de horas a los ciudadanos y a la Administración.
  • La primera sería intentar que la carga de la renovación de los documentos no recayera en los ciudadanos, sino que fuera la propia Administración la que de oficio renovara el documento. Contra esta idea se podría argumentar que no siempre las Administraciones Públicas conocen la dirección del ciudadano, porque este simplemente puede haberse cambiado y no haber comunicado su domicilio; y que el ciudadano tiene ciertas obligaciones a la hora de renovar algunos documentos, como por ejemplo demostrar que tiene las habilidades físicas necesarias para poder conducir. Correcto, pero simplemente bastaría con que el ciudadano demostrara esto al tiempo que la Administración renueva el permiso. La Agencia Tributaria lleva años dando ejemplo realizando el borrador de millones de declaraciones.
  • Eliminar, donde se pueda, los documentos físicos. Nada hay más molesto (e innecesario en la época que empezamos a vivir) que tener que llevar encima los papeles del coche, el DNI, el permiso de conducir. A mediados del siglo XX no había otra manera de verificar la identidad de alguien, pero ahora bastaría con tener los datos en la red (incluso la fotografía de la persona) para verificar que la persona es la que dice ser y que tiene los permisos necesarios. Al igual con la ITV de un trasnportista, el permiso de conducir, etc. El ciudadano demuestra que cumple con los requisitos que se le exigen y se puede comprobar en línea que tiene determinado permiso. También los billetes de avión físicos eran precisos hace diez años y ya no lo son.
  • Transparencia total. Todos los procesos internos de la Administración deberían ser absolutamente públicos y transparentes. Lo mejor para agilizar los procesos de la Administración sería que se publicara a final del año en cada proceso administrativo el tiempo que ha tardado cada unidad administrativa en tramitarlo. Este simple trámite permitiría ver que servicios están cargados de trabajo, cuáles realmente no trabajan y sobre todo el valor añadido. Si determinado departamento ralentiza un proceso un 70% (como puede pasar en algunos sitios) y su valor real es que cada tres años detecta un fraude, se podría cuestionar si merece realmente la pena. La transparencia total, que es posible, traería muchas sorpresas y seguramente sería el mayor revulsivo que se le pueda dar a las Administraciones Públicas en este momento. Bastaría que de forma clara y comprensible para el ciudadano, cada web de la Administración explicara que hace cada departamento, quienes lo componen, su sueldo medio y cuanto tiempo en porcentaje pasa cada trámite por cada uno de ellos cada año. Estos datos son fácilmente obtenibles y si fuera obligatoria su publicación la Administración seguramente sería otra muy distinta.
  • Y finalmente confianza. Si damos transparencia total deberíamos pedir igualmente confianza total. Que el gestor pueda actuar sin ataduras, excepto lógicamente atenerse a los principios básicos de legalidad y equidad, y dar cuentas anualmente de su gestión. Si todo es transparente nada hay que temer, pero tampoco nada habría que intervenir previamente. Siempre nos hemos quejado muchos funcionarios de los excesivos controles previos y de los casi nulos de la adecuación de lo realizado a lo que se pretendía resolver.
Con estas cuatro ideas, por supuesto discutible, matizables y que quizás no valgan para todos los posibles casos, por muchos motivos (seguridad, oportunidad, competencias cruzadas, etc.) se produciría un cambio radical en la Administración. Lo que propongo simplemente es FACILITAR LA VIDA AL CIUDADANO, es decir que la carga del trabajo esté en la Administración (renovación, comprobación, ...) y FACILITAR LA GESTIÓN INTERNA, mediante la eliminación de los procesos innecesarios, que sólo sirven para mantener a determinadas élites administrativas bajo la excusa de garantizar la legalidad, y mediante la confianza en los gestores públicos, que en general, incluyendo por supuesto a las élites comentadas, son gente preparada y con capacidad demostrada para realizar un buen trabajo.

¿Veremos algunas de estas ideas puestas en marcha? Sin duda, en algunos sitios de la Administración sí, como la Agencia Tributaria o donde se tenga la suerte de contar con políticos realmente interesados en mejorar la vida de los ciudadanos y cierta autonomía administrativa. Y por supuesto estoy abierto al debate, estas ideas no tiene porque ser necesariamente adecuadas, pero por mi experiencia personal en la Administración Pública, si creo honestamente que serían factibles de realizar y sobre todo útiles. Pero hay muchas más ideas.

7 comentarios:

ocortes dijo...

Son atractivas las ideas que proponen. Me han gustado especialmente las de transparencia y confianza, que a su vez me parecen las más complicadas de implantar. Es curioso la resistencia todo lo que tenga que ver con la transparencia. Seguramente eso tenga que ver porque a muchos "insiders" les interesa más proteger su condición que hacer una Administración mejor.

Iñaki Ortiz dijo...

Comparto las cuatro propuestas. Por ejemplo, me parece "sangrante" que haya personas que no reciban la ayuda por hijos (el cheque bebé) por no haberla solicitado (con independencia de que esta ayuda me parezca mejor o peor). Y sobre la transparencia y la confianza, totalmente de acuerdo también. El funcionamiento de la Administración se basa precisamente en la desconfianza y de ahí no puede salir nada bueno. ¡Menos control y más transparencia!

Alorza dijo...

Perfecto, Rafa. Lo subscribo plenamente.

Félix Serrano dijo...

Buenas ideas y bien redactadas. Pero sobre la transparencia hay mucha tela que cortar. Me da la idea para un post...

Rafael Chamorro dijo...

No creo que veamos mucho menos control en los próximos tiempos, seguramente si mayor transparencia porque los ciudadanos, que también somos los funcionarios, la estamos ya empezando a pedir.

Marcos dijo...

Yo diria: propuestas para mejorar la burocracia. La cuales me parecen de cajón, pero el problema estriba en llevarlas a la práctica y para eso creo que te has olvidado de lo fundamental, el ser humano. Pensamos que todo está en el ordenador, pero ese ordenador no funciona solo.Aunque posee mucha información no sirve de nada sino se comprende. Necesitamos buenos funcionarios y buenos ciudadanos, es como se mejora la Administración. A los funcionarios no les interesa los ciudadanos, sino su estadística y los ciudadanos lo que pueden sacar de ellos, el favoritismo para despues despreciarlos.

Rafael Chamorro dijo...

En efecto, Marcos, lo más importante son las personas y no siempre nos damos cuenta de eso.