El respeto al que piensa diferente

Observo en los últimos meses que la blogosfera, que no es más que el reflejo de la ciudadanía, se encuentra cada vez más crispada. Debe ser porque se acercan la época de las elecciones, pero aquello que se podría decir con humor o simplemente discrepando, se dice a las claras, con excesiva vehemencia e intentando ridiculizar al contrario.

La política debe ser un garante de la democracia en España y por eso deberían ser personajes respetados, y los ciudadanos deberíamos de tenerlos bien valorados. Sin embargo, es frecuente ver como las encuestas que realiza el CIS periódicamente suspende a la totalidad de la clase política. Y ya que no son respetados, sus seguidores se convierten en hooligans que en lugar de debatir ideas lo único que hacen es agredir las del contrario.

Además, lo que parece es que no hay ideología, El País publica, y lo más grave es que ni se lo cuestiona, que el PSOE va a incluir en su programa electoral ofertas para atraer el voto centrista. Realmente me parece muy poco serio, los programas electorares deberían pensarse para conseguir una sociedad mejor, no para arañar votos en cada promesa electoral.

Me gustaría ver un debate de ideas en las próximas elecciones generales y que los partidos, quizás utilizando las técnicas de la Web 2.0, escucharan de verdad a los ciudadanos. Pero, antes el trabajo tienen que hacerlo los expertos que los partidos deben de tener, explicando que idea de sociedad tienen, adonde queremos ir, que se va hacer con los presupuestos, etc. No virando según se encuentre el caladero de votos.

Lo que se consigue es desligitimar absolutamente la figura de los políticos. Una vez escuche en una reunión de boca de un Ministro que ya no lo es, que nadie recordaba el nombre de su inmediata antecesora, por supuesto de un partido distinto. Sinceramente aquellas palabras lo que me transmitieron es que aquel Ministro no se daba cuenta que estaba desligitimando lo que representaba y que estaba demostrando a las claras que ya, ser Ministro no representa ser uno de los mejores, sino simplemente haber hecho carrera en el partido. Y que muy probablemente, una vez abandonado el puesto, nadie los recuerde.

Y quizás deberíamos pedir a las personas que mantienen blogs y que de una u otra manera están metidos en política, que debatieran ideas y que respetaran más las opiniones de los contrarios. No son tan diferentes, sobre todo si se abandonan las ideologías en busca de un puñado de votos.

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7 Responses to “El respeto al que piensa diferente”

  1. Bueno, como en tantos otros casos (el bajo rendimiento escolar de nuestros estudiantes, por ejemplo) creo que todos somos en cierto modo culpables y responsables de los males que comentas.
    Es cierto que los partidos políticos cada vez andan más desvinculados de ideologías. En realidad, no es un problema exclusivo nuestro. En cierto modo, es una evolución típica de la mayor parte de los sistemas democráticos de nuestro entorno. La disciplina de voto y otra serie de factores hacen que los partidos sean cada vez más una especie de “recoge-votos” (catch-all partys, en terminología anglosajona) y planteen a menudo medidas alejadas de su supuesta ideología para llegar a una masa cada vez más amplia de votantes. Por poner un par de ejemplos, algunas iniciativas del gobierno Blair andan más cerca de la ideología neoliberal que de lo que se esperaría de un laborista. Y, en el otro extremo, el gobierno conservador de Islandia está llevando a cabo una política social que muchos socialdemócratas no se atreverían a plantear aquí.
    Es, por tanto, un hecho inevitable que los partidos sufran una cierta desideologización para acercarse a lo que se consideraría el pensamiento “medio” de cada país. Ahora bien, lo que ya no es tan inevitable es esta especie de burbuja apartada de la sociedad en la que parecen vivir los políticos. Por supuesto, muchos no tendrán la menor intención de mantener contacto con los ciudadanos, pero hay otros casos en los que los canales de comunicación están abiertos y no se usan como deberían. Muchos diputados contestan cuando se les plantean preguntas a sus emails, hay políticos con blogs y otras formas de comunicación abiertas a cualquiera que quiera usarlas, etc. El problema es que desde la ciudadanía tampoco se aprovechan los cauces -pocos, pero los hay- abiertos a la participación. Los escasos foros que se abren suelen acabar convirtiéndose en campos de batalla, en vez de lugares de opinión e intercambio de ideas. En esto en España vamos muy atrasados. El “ruido” en Internet no es un fenómeno exclusivo nuestro pero sí la ausencia de una sociedad civil activa e implicada en política. Preferimos desentendernos bajo la excusa de que no se nos va a escuchar que tratar de que nuestras iniciativas lleguen a donde tienen que llegar y sean escuchadas.

  2. <a href="http://eadminblog.net">Iñaki</a> on December 12th, 2007 at 4:05 pm

    El título de este post despista un poco, porque en realidad, más que del respeto al diferente, trata de la banalización de la política.

    De alguna manera, los partidos políticos se han convertido en grandes (algunos no tan grandes) maquinarias de marketing electoral, de tal forma que ofrecen en sus programas lo que piensan puede aportarles mayores réditos electorales.

    De tal forma que los partidos ya no son instrumentos al servicio de unos intereses determinados, sino que conseguir y mantener el poder se ha convertido en el fin último a cuyo servicio se diseñan todas las estrategias y se definen sus líneas programáticas.

    Los partidos escenifican sus diferencias en los talantes, en lo accesorio, como un puro artificio de marketing. Pero en realidad la ciudadanía sabe que no puede esperar grandes diferencias en las políticas de unos y otros. Y termina mirando para otro lado o, en el mejor de los casos, votando al que piensa que va a hacer lo mismo que harían los otros, pero de una forma más honesta y/o más eficiente.

    ¿Qué ideología tiene cada partido? La que le permita obtener más votos y detentar el poder.

    Por otra parte, la ciudadanía tampoco votaría al que ofreciera algo diferente. Somos conservadores. O, al menos, eso que Galbraith llamó las “mayorías satisfechas” son conservadoras. Y esas son las que eligen “democráticamente” a los gobernantes.

    Todo esto es una simplificación, pero creo que tiene bastante parte de verdad.

    Esta es una parte de la función de los partidos actuales, la de ser maquinarias de marketing electoral. La otra, la que desempeñan brillantemente una vez conseguido el poder, es convertirse en grandes oficinas de empleo para militantes, arribistas y allegados diversos. Pero esta parte mejor dejarla para otro comentario.

  3. Inquilino, de acuerdo contigo, pero una cierta desideologización no quiere decir renunciar totalmente a ella, sobre todo a tener relativamente claro el modelo de sociedad que se quiere conseguir. Y parece que se ha renuncido hasta a eso, todo vale con tal de conseguir/permanecer en el poder.

    También es cierto como apuntas, que nos falla la sociedad, que no se implica, y creo que sobre todo los medios de comunicación. Que realmten no cumplen el papel que debieran tener, y que es fundamental.

  4. Iñaki, lo del respeto al diferente me refería a la blogosfera, donde la progresista entra a saco contra Rajoy y el PP, ni siquiera les parece bien que tenga página en Facebook, y la pepera demonizando todo lo que huela a rojo. Con estereotipos. Al menos se agradece el sentido del humor de algunos videos. Creo que falta el debate y no se respetan las opiniones. Yo me siento mucho más afín a las ideas de izquierdas que a las de derecha, sobre todo en el campo de la defensa de la gestión pública frente a la privada (pero no solamente), pero considero que el PP ha tenido algún político notable y que muchas de sus ideas han sido buenas. De igual manera, creo que el PSOE en esta legislatura ha hecho excelentes leyes, o al menos intentos, como la de Dependencia, pero que sin embargo en determinados campos ha fracasado.

    Me gustaría que hubiera un debate de ideas y se respetaran las del contrario. Pero veo que vamos al hoolinganismo y al tú más y de ahí no se sale.

  5. No puedo estar más de acuerdo con tu último comentario, Rafa (y perdón por las confianzas :-) ). Jamás entenderé por qué ha causado tanto revuelo que Rajoy se abra un perfil en FaceBook. Ni los insultos cruzados en medios como Menéame.
    Por cierto, con respecto a este último, hace tiempo que dejé de visitarlo. Me pareció en su día una idea estupenda para tener acceso a lo más interesante de la blogosfera. Pero el hoolliganismo lo ha convertido en un portal sobre lo más amarillista de la web donde reina el maniqueísmo y el insulto fácil. Nada como poner a parir a Bill Gates o al PP para que le meneen a uno una noticia. Y que conste que prefiero Linux y que soy socialdemócrata. Pero lo que no es no es.

  6. Cierto absolutamente que la política es un reflejo de la sociedad …. porque utilizan los intereses de esta última para vender (igual que cualquier otro producto). Así, si una gran mayoría de la sociedad española gusta de ver “despelleje” público – al más fino estilo del “Tomate” y derivados, pues ¿por que no usar esa vía para llegar al “momento de compra”?.

    Acabaremos teniendo un “Gran Hermano políticos” como campaña electoral ….. y si no, al tiempo.

  7. Creo que lo viene a reflejar es que los políticos (los malos que de todo hay) utilizan todo lo que se les ponga por delante (tecnologias, ideologías, medios, programas y estadisticas) en su exclusivo beneficio.
    Rafa dice claramente que un político debe tenr vocacion social (es decir servir a la sociedad) y no ir a a manipular ni a pillar o a sentirse poderoso.

    Deberiamos otorgar a cada políticos 100 puntos por programa antes de las elecciones. Al ganador,por cada punto del programa que incumpla se le resta una serie de puntos (previamente valorado por el político. si un político se queda sin la mitad de sus puntos deberia ir pensando en la dimisión y si esta por debajo del 25 dimitir automaticamente.

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