Esta semana he estado en Madrid impartiendo un curso sobre Web 2.0 para el
Instituto Nacional de Administración Pública. Los alumnos provenían de varios centros de la Administración, y como me esperaba, estaban, algunos más que otros, bastante bien informados sobre todo lo que representa el concepto. El curso ha sido más un dialogo entre todos, como no podía ser de otra manera trantandose de Web 2.0, que una mera transmisión de conocimientos, que además en este mundo mal se puede producir.
Siempre que termino un curso de estas características tengo la misma sensación: que muchos de los funcionarios que trabajamos en la Administración, nos quejamos de lo difícil que es conseguir cambiar las estructuras de los sitios donde trabajamos y apostar por las tecnologías que podrían ayudarnos en nuestro trabajo cotidiano, facilitando y acercando lo público a los ciudadanos. La Web 2.0 y lo que representa esta reñido con los formalismos artificiosos, el clasismo y las barreras que se ponen en la Administración.
La Administración es demasiado rígida, demasiado seria y poco dada a la innovación. Y muchos de los directivos se toman demasiado en serio a sí mismo. En esta línea me hace mucha gracia los comentarios de Antonio Fumero, en su muy recomendable blog,
cuando comenta alguna de las intervenciones de nuestros directivos públicos, sean o no políticos.En cualquier caso, el curso me ha parecido desde el punto de vista personal muy enriquecedor, aunque haya tenido que gastar días de vacaciones y desplazarme miles de kilometros para poder impartirlo (no es queja, no podía hacerlo de otra manera), y me ha servido para conocer muchos compañeros ilusionados en sus trabajo y con ganas de hacer cosas nuevas.