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jueves, abril 10, 2008

Preguntas para la Secretaria General de Administración Pública

Una vez más hago referencia al siempre interesante blog de Oscar Cortés, porque a través del mismo, se ha ofrecido a transmitir nuestras preguntas a la todavía Secretaria General para la Administración Pública, Mercedes del Palacio, en un acto del ESADE que se va a celebrar la próxima semana. Como no voy a poder estar en el acto, le he transmitido a Oscar las siguientes preguntas:
  • ¿Cuál es la opinión del Gobierno sobre la Funcion Directiva? ¿O al menos su opinión personal? ¿Los 30 Cuerpos Superiores de la Administración somos iguales según su punto de vista? ¿o hay cuerpos que son más directivos que otros?
  • ¿Qué le parece que los casi 1000 funcionarios del Cuerpo Superior de Sistemas y Tecnologías de la Informacion consideren, al menos en un número importante, que el MAP les discrimina y que el comportamiento que desde el mismo se da al Cuerpo de Administradores Civiles del Estado y al referido no es ni remotamente parecido? Y ahondando en esto, ¿Qué le parece que el Presidente del Tribunal de las oposiciones TIC este año sea un TAC? ¿qué los cursos selectivos sean tan distintos? ¿Que los Ministros vayan siempre a la entrega de diploma de un Cuerpo y prácticamente nunca a la del otro?
  • En el caso de que considere que muchos Cuerpos no tienen los mismos derechos que otros a ocupar plazas, le preguntaría: ¿Se va por tanto a cambiar la Ley para poner negro sobre blanco ésto? ¿Si un funcionario lleva 15 años en un Cuerpo Superior, debe hacer la oposición de TAC para poder ocupar determinadas plazas?
  • ¿Cuál es su opinión sobre el corporativismo en la Administración?
  • ¿Va a cambiarse la LOFAGE en el sentido de abrir la plaza de Director General para que pueda ser ocupada por no funcionarios?
  • Creo que la solución sería la desaparición del Cuerpo TIC, al menos si el trato que le va a seguir dando es el actual, y su integración en el Cuerpo TAC. ¿Qué opinión le merece ésto?
Quizás sean demasiadas preguntas. Pero me interesa extraordinariamente su opinión.

domingo, diciembre 16, 2007

Habilidades directivas (la visión de hoy en día)


  • Creatividad y espíritu innovador.
  • Capacidad de formular estrategias.
  • Capacidad de comunicación.
  • Capacidad para dirigir equipos.
  • Capacidad para gestionar conflictos.

No está muy claro todavía de que estamos hablando y si un directivo público es un Director General o es un Subdirector, etc. Pero voy a intentar ser didáctico y desde mi experiencia como directivo público (entendiendo como áquel en amplio sentido el que dirige algún area concreta de algún centro de la Administración) comentar las habilidades propuestas. Intentaré contar las cosas relajándolas y con cierto sentido del humor. Comento, por supuesto, la situación actual, que es mejorable y seguramente las habilidades que se piden aquí si sean las necesarias del directivo del futuro (que no tiene porque ser lejano).

Creatividad y espíritu innovador

Es lógico que se pida esta característica y es indispensable. En muchos centros de la Administración se mide el rendimiento de las unidades tan sólo por dos factores: ausencia de problemas causados y ejecución presupuestaria cercana al 100%. Si no se tiene un espíritu creativo es muy difícil poder ejecutar el presupuesto. Cada año se suele consignar una partida un poco mayor que la del año anterior y sobre todo en informática ésto no tiene sentido. Si un año se ha consumido 100.000 € en un desarrollo no tiene ningún sentido que dicho desarrollo cueste otros 100.000 € el año siguiente. Por tanto, casi a cada momento hay que pensar como seguir adelante y cómo gastar el presupuesto para ser considerado un buen gestor.

El espíritu innovador sin embargo no es tan necesario y va a costar más de un disgusto al que innove demasiado. Es fácil tener ideas, incluso es fácil llevarlas a cabo en la Administración (con matices por supuesto), normalmente hay una cierta libertad para que una persona sea creativa y se le deje intentar algo nuevo. Pero la resistencia al cambio es muy fuerte en las organizaciones grandes, sobre todo en las públicas. No es fácil innovar e implantar lo innovado. Por tanto, esta característica es aconsejable siempre que venga acompañada de grandes dosis de paciencia y mano izquierda. Y sobre todo un gran sentido de la humildad para aceptar que esa gran innovación que has hecho ni siquiera vas a conseguir ponerla en marcha.

Capacidad de formular estrategias

No acabo de entender del todo la frase de manera práctica. Pero, si el objetivo es que se tenga visión de futuro y se sepa donde se quiere ir, sin duda es necesario. Pero, igualmente lo matizaría, hay que ser capaz de formular estrategias, que se puedan llevar a cabo, que no estén en contradicción con la línea que se trace desde arriba (la dirección del organismo) y que mejoren efectivamente lo existente. He visto muchas estrategias de innovación que sólo pretendían cambiar, no mejorar. Igualmente esta habilidad debe ir acompañada de grandes dosis de paciencia, por ejemplo que se tarde el doble de lo esperado, y de humildad, al comprobar que no todos comparten la visión y que una de cada dos veces no se puede empezar a trabajar porque alguien no está convencido o, simplemente, porque alguien no quiere estrategia alguna.

Capacidad de Comunicación

Quizás la más necesaria. Es posible que un directivo reúna a su equipo para contarles un proyecto, distribuya a todos un resumen del mismo, realice reuniones semanales de coordinación sobre el desarrollo y al año compruebe que casi nadie se da por enterado. Igualmente grandes dosis de paciencia para comprobar que sus intentos de comunicación internos caen en el escepticismo más grande. Escuchará frases del tipo eso ya lo hemos intentando (aunque no conste cuando), si eso fuera posible (se verá a si mismo como un visionario utópico), no nos van a dejar (la favorita de los funcionarios), etc. Y tendrá que repetir una y otra vez lo ya comunicado. Ésto en cuanto a comunicación interna, si vamos a la externa hay que tener un equilibrio. Es fácil, en un puesto directivo TIC, tener si se quiere, y se sabe hacer, una cierta relevancia en determinados medios técnicos o en foros públicos. Pero si se comunican proyectos que luego no se llevan a cabo el efecto es el contrario. Pedro Maestre dijo hace tiempo y, estoy totalmente de de acuerdo con él, que los proyectos deben de comunicarse al empezarlos y luego, sólo cuando se hayan terminado, porque en caso contrario se corre el peligro de aburrir y que cuando llegue, ya todo el mundo considere el proyecto amortizado.

La comunicación en las Administraciones Públicas además corre el peligro de que tu jefe considere que le estás quitando protagonismo, si tiene cierta tendencia al mismo, o que tu mismo termines por tener un discurso de cara hacia afuera, el optimista, y otro interno más realista. Pero es evidente que la comunicación es enormemente importante y que sin ella no sirve casi nada la realización de proyectos, porque hace falta que el entusiasmo se expanda, y para ello hace falta saber comunicarlo. Mi experiencia es que siempre se encontrará el típico encargado de parar el entusiasmo y saber volver todo a la posición decimonónica de partida. Al tercer o cuarto intento seguramente si el proyecto merece la pena se conseguirá.

Capacidad de dirigir equipos

Fundamental igualmente, y enormemente complicado. Algo no se puede dirigir si ese algo no se quiere dejar dirigir. Muchos trabajadores públicos saben que el directivo esta de paso y que más tarde o más temprano se irá. No conozco el dato en la AGE de la duración media de un Subdirector en su puesto, pero me temo que no superará los tres años y un Director General quizás menos, depende del Ministerio. Y no hay, al menos hasta ahora, posibilidad de incentivar económicamente a las plantillas, o esta es muy escasa y sólo en determinados centros (que suelen funcionar mejor). El directivo público hasta ahora no dirige, sólo ordena, y espera que de cada diez ordenes la mitad o así sean ejecutadas y el resto vuelvan al directivo, que las redirige hacia otra persona, insiste con la misma o las da por imposibles. Las reuniones de coordinación se suelen convertir en centro de agravios y en perdidas de tiempo semanales. Si un directivo consigue arrancar y empezar a mover la maquinaria, alguna pieza se le irá a otro sitio, otra se convertirán en un escollo insuperable y con el motor a medias llegará a la cuarta parte del sitio donde pretendía ir.

En la Administración saber dirigir equipos es fundamental, porque éstos en general no los elige el directivo, ya estaban allí, además no tiene herramientas para incentivarlos, saben que el jefe está de paso y para colmo si lo hace bien o mal va a dar fundamentalmente igual. Sus posibilidades de promoción son quizás de un 30% si lo hace bien, de un 30% de los conocidos que tenga, y de un 40% del Cuerpo en el que ingreso por Oposición (aunque haga de aquella 25 años). Por tanto, sabe que si ese equipo es indirigible (y muchos lo son en la Administración) lo mejor que puede hacer es contar con los que pueda y no molestar mucho al resto.

Capacidad para gestionar conflictos

Una de las más importantes. Los conflictos ya están. El día que llega cualquier directivo a su nuevo puesto ilusionado y motivado, tendrá una cola de personas agraviadas, su equipo, que quieren verle para comentarle lo mal pagados que están, lo discriminados que se encuentran, y la cantidad de problemas que llevan años sin resolverse. Pero no sólo eso, a la semana habrá creado él tantos conflictos como los que ya existían y así seguirá hasta que se vaya. Y esos conflictos en general no se arreglarán, porque el objetivo del funcionario agraviado, es sentirse así toda la vida, por lo que el conflicto le gusta y le sirve como justificación para continuar con una vida de relajo.

Existen dos maneras de gestionar conflictos en la Administración: lanzarlos hacia arriba o hacia abajo (a tu jefe, poco recomendable, o a un subordinado, que te lo devolverá al poco tiempo) o metiéndolos en un cajón (como comentaba Umbral que hacía Rajoy, con sabiduría, a su paso por los Ministerios) para que maduren y se arreglen por si sólos. Si un directivo cree que ha arreglado un conflicto, seguramente es un no funcionario exceptuado por la LOFAGE que no se ha enterado de nada, porque el conflicto sigue ahí latente y esperando su momento. Además, los conflictos tienden a crecer si se les intenta arreglar y a enquistarse.

Todo lo anterior, entiendase que exagero y que lo intento rebajar con humor, nos conducen a la trilogía de virtudes que deben adornar al directivo público actual (no sólo de las TIC, pero especialmente de las mismas): paciencia (infinita), flexibilidad (las cosas se pueden conseguir de múltiples maneras, no nos obcequemos) y sentido del humor (no enfadarse por nada, no merece la pena). No es conveniente enfadarse y las cosas son así. Cambiaran seguramente, pero tan poco a poco, que ni siquiera seremos conscientes. Y la última virtud, que debe de impregnar todas las demás: humildad (muchos lo han intentado antes que tú y tampoco lo han conseguido). Aún así, siempre hay algún superhombre que lo consigue, rodeado por supuesto de un equipo que se deja dirigir, que sabe resolver los conflictos, que además comunican internamente adonde se quiere ir y una vez realizado a los medios de comunicación, y que lo que han conseguido, ha sido siguiendo una estrategia, que además ha sido innovadora. No voy a citar un nombre, pero si varios centros: la AEAT, la Seguridad Social, el Catastro en la AGE y muchas Consejerías de Comunidades Autónomas, Concejalías de Municipios y empresas públicas han conseguido hacer ésto.

martes, noviembre 20, 2007

La barrera entre el Gobierno y la Administración

En el acalorado debate, al menos se ven ideas, sobre la función directiva y quién debe ocupar cada puesto (políticos o funcionarios) en la Adminisración Pública, lo lógico es recurrir a lo que ya se ha escrito sobre el tema. La OCDE, cuyos estudios siempre son muy recomendables, tiene desde hace años un interés muy alto por los estudios sobre Administraciones Públicas. Entre ellos, ha publicado este año uno, precisamente sobre el tema que nos ocupa, las intersección entre lo político y lo meramente administrativo. El estudio, Study on the Political Involvement in Senior Staffing and on the Delineation of Responsabilities Between Ministers and Senior Civil Servants, intenta profundizar en el caso de varios países comparándolos. En las tablas veremos que la Administración más politizada, entre los países estudiados, es la Norteamericana, y la menos la Danesa. No me he leído el estudio completo, pero si lo he hojeado y creo que aporta mucha luz sobre el particular. Viendo el texto surgen dos reflexiones inmediatamente: que la excesiva injerencia es un mal común a la mayoría de las Administraciones Públicas y que hay muchas maneras diferentes de abordar el problema.

sábado, octubre 20, 2007

La función directiva en la Administración General del Estado

Me ha sorprendido al empezar a trabajar en el documento, que coordinado por Administraciones en Red, se está realizando colaborativamente para estudiar como se puede avanzar en la introducción de la Administración Electrónica en la AGE, el leer, en un borrador del texto, el argumento que los Cuerpos Superiores de Sistemas, con su corporativismo, se oponen a nombramientos de Directivos TIC adecuados y que así se impide profesionalizar la función directiva. Como ese mismo argumento, que ya se escuchó en el año 2002 tras el nombramiento de un Director General, que fue previamente cesado al considerar el Tribunal Supremo que su nombramiento previo había sido una burla a la LOFAGE, es bueno aclarar algunos conceptos.

Primero aclarar que el Cuerpo Superior de Sistemas y Tecnologías de la Información de la AGE fue creado en el año 1991 para intentar paliar el déficit de profesionales especializados en informática y telecomunicaciones con los que contaban los diversos Ministerios. Desde entonces año tras año han entrado funcionarios nuevos en el Cuerpo. La mayoría de los componentes del mismo son Ingenieros (en su gran parte de Telecomunicaciones, Informática, Caminos ..) o licenciados de carreras técnicas (Matemáticas, Físicas, ..). Igualmente la gran mayoría de los que acceden al Cuerpo tienen una experiencia previa en la empresa privada de unos diez años (quizás algo menos en las últimas promociones). La oposición es larga, cuenta con varias pruebas e incluye el estudio de 100 temas. Se pide por supuesto un nivel alto de inglés y todas las pruebas tienen una parte escrita y otra de conversación con el Tribunal. Después de los exámenes los opositores tienen que superar un curso selectivo.

Es habitual que muchos de los componentes del Cuerpo hayan tenido experiencia directiva previa en la empresa privada al ingresar en la Administración. Y por supuesto, como los componentes del Cuerpo son de gran interés para el dinámico mercado de trabajo en el sector de las TIC, muchos de ellos al no encontrar el puesto al que aspiran en la Administración piden la excedencia, normalmente para no volver, y ocupan puestos de responsabilidad en otras Administraciones Pública (Unión Europea, Ayuntamientos, Comunidades Autónomas), o en empresas privadas (socios de consultoras, gerentes, directores, empresas propias, técnicos, etc.)

En general es un colectivo bien formado, con masters previos a su ingreso y/o realizados en la Administración (como el DISTIC del INAP y la Universidad Autónoma de Madrid), con idiomas (muchos hablan francés o alemán aparte de inglés), trabajadores (con jornadas que exceden con mucho a su jornada laboral reglada), que participan activamente en el sector, por ejemplo, con publicaciones, participando en congresos, escribiendo blogs (cada vez más dentro del colectivo). Además, poco corporativistas (es muy normal ver en Subdirecciones dirigidas por compañeros del Cuerpo promocionarse a compañeros de otros), buenos trabajadores en equipo, interesados en estrategias de gestión.

Por supuesto, muchas de estas características, son compartidas con los integrantes de otros Cuerpos Superiores de la Administración (y por supuesto por muchos licenciados e ingenieros que trabajan en el sector privado). Todo esto viene a cuento, porque parece que este colectivo, según algunos políticos y consultores, no vale para poder dirigir. Se supone que lo que tienen que hacer los funcionarios es trabajar a la orden de otros que si saben dirigir y que si tienen esa iluminación de la "función directiva". Y nada habría que oponer si esos ungidos también igualmente tienen experiencia directiva de años, carrera, masters, cursos, idiomas y han demostrado igualmente (los funcionarios mediante largos procesos selectivos públicos) que tienen los conocimientos adecuados para trabajar en los puestos que así se decidan.

Por ejemplo, la Unión Europea o la ONU, piden 15 o más años de experiencia profesional para poder ocupar determinados puestos directivos. Todo es discutible: el modelo de carrera profesional, el tipo de oposición que debe hacerse, los méritos que se deben de tener para ocupar determinado puesto, etc. Pero si queremos regular la "función directiva" en las Administraciones Públicas, todos, ciudadanos y funcionarios (o trabajadores públicos que no deja de ser lo mismo en sentido más amplio) deberíamos pedir que se dejaran las condiciones muy claras. Y deberían ser al menos las siguientes:

- reglas del juego iguales para todos y que no cambien a la conveniencia de cada momento. Los políticos, y ejemplos hay muy recientes, consideran que se pueden cambiar las Leyes para favorecer a alguien en concreto. La LOFAGE se cambia sin rubor, por medio del Consejo de Ministros, cada vez que se quiere nombrar a un no funcionario para un puesto de Director General. Y el sentido de la Ley era el contrario: cuando las funciones de la Dirección General lo consideraran adecuado se podría exceptuar, no cuando se quiere nombrar a una persona en concreto.

- máxima transparencia y reglas claras. Explicar porque se hacen las cosas y a quién se nombra. Si se deja claro que para acceder a la "Función Directiva" hay que realizar un curso de 1.000 horas, todos podremos valorar si nos interesa hacerlo o no. O si hay que saber inglés, o haber dirigido al menos un equipo de 100 personas durante 5 años. No sería aceptable que la regulación fuera tan ambigua que todo cabe o tan concreta que por ser de determinado Cuerpo, como algunos pretenden, ya tuvieras dicha función.

- que realmente lo que se regule mejore la situación no sea un retroceso. La AGE tiene muchos problemas, pero también una experiencia de cientos de años y un colectivo humano que en muchos casos es lo mejor que tiene la organización. La legislación debería favorecer el mérito y la capacidad. Si lo que se pretenden es potenciar la discrecionalidad o la discriminación mal vamos. Porque si unimos al hecho de una carrera profesional, si se puede llamar así a lo actual, corta y donde muchos ni siquiera llegan, la discrecionalidad más absoluta, nos podemos encontrar con la quiebra del modelo, que funciona no todo lo bien que algunos quisiéramos, pero funciona.

Finalmente para terminar y enlazando con lo que empezaba, quizás lo que pasa es que se desconoce por parte de la sociedad que hay excelentes profesionales en las Administraciones Públicas, que si saben dirigir, que si saben lo que tienen entre manos y que si saben que problemas tienen. Pero a lo mejor es que nadie les escucha. Y algunos, no están interesados en resolver esos problemas, porque no es fácil, es mucho más sencillo salir en el periódico comentando que se va a hacer tal cosa.