A pocos días de las elecciones es interesante intentar realizar un análisis, aunque sea breve, de los cambios que han traido esta legislatura en el funcionamiento interno de las Administraciones Públicas. Es decir, aquellas medidas tomadas, sobre todo por
el Ministerio de Administraciones Públicas, en relación con el funcionamiento de lo público.
El balance tiene que ser necesariamente agridulce. Porque realmente ha sido una legislatura donde se han aprobado muchas leyes nuevas y que ha cambiado el marco entero. Se llevaba más de una década intentando
aprobar un nuevo Estatuto Básico de la Función Pública y ha sido en esta donde se han conseguido. Igualmente se ha aprobado
el Plan Concilia, que ha concedido nuevos derechos importantes a los funcionarios, sobre todo a los de la AGE, como los quince días del permiso por paternidad o el derecho (que no ha sido traducido en una realidad al menos de momento) a salir a las seis de la tarde.
También, se ha aprobado
una Ley como la de Agencias que permite un nuevo marco de funcionamiento de muchos organismos públicos y, donde se han transformado ya varias Direcciones Generales en dicho modelo.
Otros temas menores, al menos para el funcionamiento global de la AGE, ha sido
el Código del Buén Gobierno o el cambio ligero que se ha experimentado en las oposiciones, sobre todo la de los Cuerpos Superiores.
Se ha además cambiado la tendencia a permitir sólo que un 25% de las jubilaciones fueran cubiertas con puestos de nueva entrada, y este legislatura
ha aumentado la oferta pública de empleo hasta niveles nunca vistos en los últimos años.Todo lo anterior , sin duda se tiene que valorar como positivo, puesto que no se había conseguido una actividad legislativa tan intensa en los últimos tiempos y el MAP era un Ministerio percibido como muy estático por el resto de la Administración y con poca o nula iniciativa.
Dejando aparte además a las actuaciones relacionadas con la Administración Electrónica, que analizaré en otra entrada en el blog posterior, se puede decir que el MAP por primera vez en muchos años ha conseguido cambiar el marco en una legislatura.
Pero, la sensación es agridulce, porque todo lo anterior en general no se ha desarrollado y a pesar de su importancia, al menos de momento no ha cambiado prácticamente nada la manera de funcionar dentro de los Ministerios. No se ha desarrollado el Estatuto de la AGE dentro del paraguas del Básico del Empleado Público; no se ha definido la función Directiva; el plan Concilia no se aplica en muchos centros de la Administración, sobre todo en lo referente a los horarios y las Agencias creadas,
como analiza Cortés, no dejan de ser más de lo mismo.
Además, y esto es lo más preocupante, esta ha sido la legislatura donde se ha visto con mucho temor por parte de los funcionarios, que lo que se pretendía era abiertamente aumentar la DISCRECIONALIDAD POLÍTICA en los nombramientos de los directivos hasta límites que rayan en el abuso. Se han exceptuado, burlando a la LOFAGE, más Direcciones Generales para nombrar a políticos en puestos reservados a funcionarios, siendo sobre todo muy insultante para el colectivo de funcionarios del MAP que fuera exceptuada a mitad de la legislatura la propia Dirección General de Modernización Administrativa, simplemente para nombrar a una persona concreta. Legislar a medida de una persona es algo que un Gobierno serio no puede permitirse y las dos últimas legislaturas (la última del PP) y esta del PSOE lo han hecho para permitir estos cambios de la LOFAGE.
Las entidades públicas empresariales han seguido proliferando y como en el caso del PP el partidismo y el amiguismo han continuado estando a la orden del día en muchos nombramientos efectuados. Creando empresas que no funcionan con mentalidad de mercado y donde es fácil encontrar hermanos, hijos, cuñados, sobrinos o simples amigos de antigüos (del PP) o actuales (del PSOE) cargos públicos.
Para ser claros y ejemplificar esta legislatura ha traido muchas novedades, ha abierto muchas posibilidades, muchas de ellas extraordinariamente positivas, pero de aplicación directa se puede decir que tenemos dos moscosos más aquellos que llevamos ya más de 18 años en la Administración, mejores condiciones con determinadas normas del Plan Concilia y el convencimiento de que gane quién gane la DISCRECIONALIDAD POLÍTICA en el nombramiento de puestos directivos es lo que está de moda.
Si unimos a esto, la constatación de que con el PSOE determinados Cuerpos de funcionarios parecen copar los puestos directivos y con el PP otros Cuerpos distintos, se puede afirmar, sin pesimismos, pero con realismo, que sin afiliarse a un Partido Politico y sin pertenecer a estos Cuerpos la carrera profesional en la Administración es breve, muy breve.
Lo que no quiere decir que no debamos intentar cambiar este hecho para que el modelo sea más justo y sobre todo para que funcione mejor. Y afortunadamente excepciones hay en todos sitios y en todas las reglas. Y las cosas pueden y deben cambiar.