Tópicos y prejuicios sobre la Administración Pública
Me ha parecida curiosa la iniciativa lanzada por Própolis de las 1001 mejores ideas para mejorar la Administración Pública. No estoy tan de acuerdo con el sistema de votación, porque la democracia puede ser muy buena para elegir personas o para votar en referendum una idea concreta sobre la que se pueda debatir durante meses; pero no lo veo muy adecuado para poder votar rapidamente cientos de ideas sin estudiarlas muy a fondo. Pero, en cualquier caso, bienvenida sea la iniciativa, porque seguro que traera a la luz ideas muy interesantes y sobre todo la posibilidad de debatirlas.
Pero, aunque acaba de presentarse, ya se ve que los tópicos y prejuicios vuelven a salir, como la idea de que ser funcionario no debe ser para toda la vida. Primero aclarar que el funcionario para toda la vida ya prácticamente no existe. De todos los trabajadores públicos sólo un porcentaje escaso tienen el estatuto de funcionario y un porcentaje significativo de ellos alternan etapas en la empresa privada con la Administración Pública. En cualquier caso si queremos luchar contra la temporalidad en el trabajo deberíamos convenir entre todos que tanto los trabajadores públicos como los de la empresa privada deberían tener contratos indefinidos. Y puesto que ahora no hay indemnización para dejar de ser funcionario, sería algo injusto que el trabajo no estuviera garantizado hasta la jubilación.
La idea de que a los funcionarios nos pagan nuestro sueldo el resto de los trabajadores del sector privado, que se escucha repetidamente, es absolutamente falaz, porque nosotros obviamente también pagamos nuestros impuestos y por tanto nuestro sueldos nos lo pagan los presupuestos generales del estado, como las autopistas o las estaciones del AVE.
Pero además si los funcionarios no fueran para toda la vida, cosa que podría implantarse siempre que se negociara con los existentes y se les ofreciera unas condiciones dignas de salida de la Administración si es lo que se pretendiera, debería instalarse un modelo de trabajador público que garantizara la continuidad entre cambios políticos y sobre todo que fuera OBJETIVO y no beneficiara en cada turno político a los suyos.
La idea del funcionario como alguien incapaz, vago, obsoleto y demás imagineria colectiva, no es real. Muchos Consejeros Delegados, Directores Generales, Secretarios Generales de las grandes empresas del país son funcionarios de carrera. Por citar unas pocas empresas Zara, Banesto, el Barclays, ONO, etc. cuentan entre sus directivos de mayor nivel a Abogados del Estado, Técnicos Comerciales, Administradores Civiles del Estado, funcionarios del Cuerpo Superior de Sistemas, etc.
Los trabajadores públicos suelen estar bien preparados, por supuesto son usuarios avanzados de informática, trabajan en equipo, etc. Hay muchas diferencias entre Administraciones, obviamente, sobre todo entre grandes y pequeñas. Y por supuesto hay muchas formas de entrar en la Administración y diversas exigencias. Pero, los que conozco de primera mano, los funcionarios de Cuerpos Superiores de la AGE suelen ser personas bien preparadas, con buenos curriculos académicos, hablan idiomas, por supuesto saben manejar un ordenador, etc y su formación y capacidad nada tiene que envidiar a la de los profesionales de la empresa privada.
Esto no quiere decir que no haya problemas en la AGE. Los hay y muchos: corporativismo, politización, burocracia excesiva, lentitud, etc. Pero muchos de ellos no tienen raíz en la baja formación del funcionario público ni en que éste lo sea para toda la vida. Los problemas son complejos y tiene soluciones igualmente complicadas.
Lo demuestra la blogosfera pública. Hay mucha actividad y bullen las ideas, pero muchas veces no es fácil que lo que proponen/proponemos se ponga en marcha. Ni siquiera llegar a un acuerdo o culminar lo que se pretente. Pero, al menos es una demostración palpable de que hay tanto personas externas interesadas en la modernización de las Administraciones, como igualmente trabajadores públicos preocupados por tener instituciones mejores, más cercanas al ciudadano y que funcionen. Y al menos, están/estamos tan preocupados por eso como por tener las mejores condiciones laborales posibles; como imagino que lo están el resto de los trabajadores del sector privado.
Lo que pasa es que es muy fácil elevar la anecdota a categoría. Yo también conozco funcionarios, y algunos de altísimo nivel, que no han trabajado en su vida. Pero también conozco peronas que trabajan, es un decir, en el sector privado, que por múltiples razones hace años que siguen cobrando y han dejado de tener un trabajo de primera línea. Y también muchos jubilados y parados que pagamos entre todos. Pero tanto ellos, como los funcionarios tienen derecho a ese sueldo.
Resumiendo ,bienvenida la iniciativa que Propolis y Carlos Guadián han puesto en marcha, pero seamos sensatos, porque una idea falaz se vote por cientos de personas no dejará de ser un prejuicio. Otra cosa, es reconocer que esos cientos de personas tienen derecho a opinar lo que quieran e incluso que si el parlamento lo propone y allí se vota, por supuesto que se podría cambiar el ordenamiento vigente.
La idea de que a los funcionarios nos pagan nuestro sueldo el resto de los trabajadores del sector privado, que se escucha repetidamente, es absolutamente falaz, porque nosotros obviamente también pagamos nuestros impuestos y por tanto nuestro sueldos nos lo pagan los presupuestos generales del estado, como las autopistas o las estaciones del AVE.
Pero además si los funcionarios no fueran para toda la vida, cosa que podría implantarse siempre que se negociara con los existentes y se les ofreciera unas condiciones dignas de salida de la Administración si es lo que se pretendiera, debería instalarse un modelo de trabajador público que garantizara la continuidad entre cambios políticos y sobre todo que fuera OBJETIVO y no beneficiara en cada turno político a los suyos.
La idea del funcionario como alguien incapaz, vago, obsoleto y demás imagineria colectiva, no es real. Muchos Consejeros Delegados, Directores Generales, Secretarios Generales de las grandes empresas del país son funcionarios de carrera. Por citar unas pocas empresas Zara, Banesto, el Barclays, ONO, etc. cuentan entre sus directivos de mayor nivel a Abogados del Estado, Técnicos Comerciales, Administradores Civiles del Estado, funcionarios del Cuerpo Superior de Sistemas, etc.
Los trabajadores públicos suelen estar bien preparados, por supuesto son usuarios avanzados de informática, trabajan en equipo, etc. Hay muchas diferencias entre Administraciones, obviamente, sobre todo entre grandes y pequeñas. Y por supuesto hay muchas formas de entrar en la Administración y diversas exigencias. Pero, los que conozco de primera mano, los funcionarios de Cuerpos Superiores de la AGE suelen ser personas bien preparadas, con buenos curriculos académicos, hablan idiomas, por supuesto saben manejar un ordenador, etc y su formación y capacidad nada tiene que envidiar a la de los profesionales de la empresa privada.
Esto no quiere decir que no haya problemas en la AGE. Los hay y muchos: corporativismo, politización, burocracia excesiva, lentitud, etc. Pero muchos de ellos no tienen raíz en la baja formación del funcionario público ni en que éste lo sea para toda la vida. Los problemas son complejos y tiene soluciones igualmente complicadas.
Lo demuestra la blogosfera pública. Hay mucha actividad y bullen las ideas, pero muchas veces no es fácil que lo que proponen/proponemos se ponga en marcha. Ni siquiera llegar a un acuerdo o culminar lo que se pretente. Pero, al menos es una demostración palpable de que hay tanto personas externas interesadas en la modernización de las Administraciones, como igualmente trabajadores públicos preocupados por tener instituciones mejores, más cercanas al ciudadano y que funcionen. Y al menos, están/estamos tan preocupados por eso como por tener las mejores condiciones laborales posibles; como imagino que lo están el resto de los trabajadores del sector privado.
Lo que pasa es que es muy fácil elevar la anecdota a categoría. Yo también conozco funcionarios, y algunos de altísimo nivel, que no han trabajado en su vida. Pero también conozco peronas que trabajan, es un decir, en el sector privado, que por múltiples razones hace años que siguen cobrando y han dejado de tener un trabajo de primera línea. Y también muchos jubilados y parados que pagamos entre todos. Pero tanto ellos, como los funcionarios tienen derecho a ese sueldo.
Resumiendo ,bienvenida la iniciativa que Propolis y Carlos Guadián han puesto en marcha, pero seamos sensatos, porque una idea falaz se vote por cientos de personas no dejará de ser un prejuicio. Otra cosa, es reconocer que esos cientos de personas tienen derecho a opinar lo que quieran e incluso que si el parlamento lo propone y allí se vota, por supuesto que se podría cambiar el ordenamiento vigente.

