El periódico
El País ha publicado en los últimos días
una entrevista y celebrado
un chat digital con el Ministro Jordi Sevilla. Los motivos eran varios, entre ellos
el nuevo blog del Ministro y la Ley de Administración Electrónica. Para los interesados en la Administración Electrónica realmente no se aporta prácticamente ninguna información nueva, pues lo que comenta es lo ya sabido, pero si se ve que el Ministro si tiene un interés real en la aplicación de las nuevas tecnologías pero, desde mi punto de vista, como ha pasado ya en el pasado, la aproximación que hace al problema va a ser difícil que dé los frutos deseados. Y no los va a dar porque se basa nuevamente en la aproximación legislativa, hacer una Ley, la de Administración Electrónica en este caso, y cuantitiva, por ejemplo, al afirmar que para el año 2007 existirán 200 trámites por Internet que soporten el DNI electrónico. Y lo que sería necesario realizar sería un cambio en la forma de trabajar de las Administraciones simplificando procesos y sobre todo potenciar las nuevas tecnologías en la Administración.
Las leyes son necesarias, por supuesto, pero conceder el derecho a los ciudadanos a realizar trámites vía internet con las Administraciones Públicas, no deja de ser una declaración de intenciones que no puede tener reflejo en la realidad si no se ponen los medios necesarios. Vuelve a decir el Ministro, como sus antecesores, que los sitios más avanzados en Administración Electrónica son la Agencia Tributaria y la Seguridad Social, y el resto un poco menos. Primero de todo, es cierto que estos dos organismos han hecho un excelente trabajo en los últimos años, pero también otros sitios de la Administración cada vez se encuentran más avanzados: el Catastro, los Ministerios de Industria, Agricultura, Vivienda, Sanidad, Fomento, etc. Y existen proyectos absolutamente novedosos en muchos departamentos: CIRCE para crear una empresa a través de Internet, el portal de Turismo español, Insertese Dígital en Presidencia, el BOE por Internet, etc. Y muchos de estos proyectos no son valorados ni conocidos por la ciudadanía y ni siquiera muchas veces por los propios políticos.
Y además, es cierto que la Seguridad Social y la Agencia Tributaria lo han hecho mejor que el resto. Pero la razón es fácil de recordar: muchos años seguidos trabajando en la misma dirección, con equipos profesionales, dirigidos por técnicos (no políticos) y con medios presupuestarios y de equipos humanos bien dimensionados. Quizás el único problema ha sido, en el caso de la Seguridad Social, una excesiva dependencia de terceras empresas y que la plantilla interna no ha crecido al mismo ritmo, acusando un cierto envejecimiento. El resto de la Administración no lo ha podido hacer tan bién porque ni ha tenido los profesionales necesarios ni el dinero suficiente.
Pero, ahora parece que si se podría tener todo: unos dirigentes políticos que creen en la tecnología, más presupuesto y una informática mucho más avanzada, barata y fácil de implementar. Y por supuesto, unas leyes, que seguramente ya son suficientes para permitir mucho más de lo que se hace, y serán las adecuadas una vez aprobadas la Ley de Administración Electrónica y la de Impulso de la Sociedad de la Información (aunque esta última debería ser auténticamente de impulso y no intentar poner puertas al campo). ¿Qué falta entonces?:
- Liderazgo, un rumbo y dirección único. Si se traza desde Presidencia del Gobierno mejor.
- Coordinación, no reinventar la rueda.
- Medios presupuestarios en muchos de los departamentos Ministeriales. No hay más dinero para Administración Electrónica que el que había antes. Sí lo hay sin embargo, para partidas de I+D o de promoción de la Sociedad de la Información. Pero, no es lo mismo.
- Más y mejores profesionales. Muchas plantillas están envejecidas, desmotivadas y con poco personal
No es fácil de conseguir, pero se puede hacer. Si hay voluntad para aprobar una Ley de Administración Electrónica, sería necesario poner los medios para que lo planteado pueda cumplirse.
Y lo que se pretende, no deberíamos dejar que fuera un brindis al sol.